Hoy es un día muy especial en mi calendario, es San Juan, el día de la onomástica de mi padre, Juan Antonio, al que tanto echo de menos y del que me hubiera gustado que hubiese conocido a mis hijos pues creo hubiera sido muy feliz viéndolos como están ahora, grandes, guapos, inteligentes, buenas personas, vamos, todo aquello que él quería que yo fuese y que he intentado ser (al menos lo de grande lo he conseguido pero se debe a la carga genética).
Es el día en el que "aterricé" en Barcelona en el año 1979, 15 años después de marcharme de San Feliu de Llobregat. Esta vuelta a mi tierra de nacimiento marcó un punto de inflexión en mi vida pues llegué para trabajar en Tabacalera y en esa empresa estuve cerca de 30 años más, algo que en estos momentos parece impensable, máxime si tenemos en cuenta las vicisitudes que ha vivido esta empresa de, en aquel momento, 8.500 empleados, que llegó a tener cerca de 28.000 en todo el mundo y que ahora, si no estoy mal informado, debe andar en los 1.000 y que al paso que va en breve quedará en menos de 500 si las expectativas se cumplen. Por cierto, aún recuerdo la sensación de ciudad vacia al llegar en la mañana de un día en el que la noche anterior se había celebrado a lo grande y no había prácticamente nadie en las calles, salí al Paseo de Gracia y sólo vi taxis a la espera de algún rezagado de la noche mágica.
También es el día de personas que aprecio con todo el corazón, Juan Carlos Cortijo (mi hermano adoptivo, el "meu germá") con el que, gracias a Tabacalera que lo puso en mi camino, he llegado a confraternizar en gran medida, con el que he compartido muy buenos momentos y con quien he tenido que andar en otros malos en los que poco o nada pude llegar a hacer, razón por la que me siento frustrado al no haber conseguido lo que intenté, aunque mucho peor hubiera sido quedarme al margen y eso nunca lo contemplé.
No puedo por menos que acordarme de Juan Alonso, Juanci, al que tanto aprecié y que se "marchó" demasiado pronto hace unos pocos años, demasiado joven, él que hubiera podido llegar a ser un "gran viejo". Al menos me pude despedir de él, aunque nunca se marchó del todo, dejó un poso muy importante en las personas que le queríamos.
Cierto es que hay algunas personas más de las que considero grandes amigos pero que no voy a nombrar aquí ya esta entrada está dedicada a los "juanes".
¡Muchas felicidades!
SÁNDWICH DE SALCHICHA DE FRANKFURT CON CHUCRUT
Hace 8 años

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