viernes, 29 de mayo de 2009

Cocinando

Hasta ahora, para mí, la cocina era un mundo vetado, no por miedo si no por desconocimiento y por la ventaja de tener una supercocinera en casa, si SUPER, con mayúsculas. Como iba diciendo, la cocina se ha abierto a mí, en parte por necesidad en parte por distracción y, la verdad, es un mundo, todo un mundo, en el que hasta la fecha no me puedo creer que me esté saliendo tan decentemente, bajo la supervisión telefónica de la SUPER que me indica tiempos, pequeños trucos, etc.

Así, poco a poco, voy atreviéndome con los arroces, los pescados, etc, y así espero hacerme autónomo. Ayuda bastante pasar por el mercado y ver con que productos cuentas, que al estar más frescos y del día se gana en calidad a la hora de comer pues no olvidemos que la frescura de los alimentos es su primer punto de sazón.

Ya iremos viendo como me voy desenvolviendo y, si nadie de casa muere intoxicado es que la cosa va bien o que he sido al fin relevado de mis funciones en la cocina.

En resumen, esto es divertido, ¡puébalo!, te lo sugiero.

martes, 19 de mayo de 2009

Demasiados días...

...son los que he pasado sin decir nada. ¿Falta de tiempo?, tal vez, ¿desánimo?, a lo mejor, ¿falta de interés? NO, bajo ningún concepto.

Empecé a disponer de mi tiempo y es increíble lo escaso que es, si, parece mentira pero es escaso, no tengo tiempo de hacer las muchas cosas que quiero hacer pero el descubrimiento y la generación de nuevas rutinas me están absorviendo y, lo que es más increíble, casi me está gustando más, ¡hombre!, eso era fácil considerando los últimos tiempos que me tocaron vivir, de pura desidia.

¿Qué he vivido en estos días?, mucho y he conocido gente nueva, gente que anda despaci0..., ¡qué gusto, despacio!, gente que te mira de una nueva manera, como uno de los personajes que me ha puesto el canalón en la casa del pueblo (de esta casa ya iré hablando pues es una cosa aparte, con entidad propia), está claro que las apariencias engañan, un personaje de treinta y tantos, de aspecto tosco, barba cerrada y de varios días, cargada, aretes de plata en ambas orejas, mirada limpia e inteligente, silencio inicial, estudiando de la situación y las personas que le rodean, pero cuando se arrancó a hablar (no es que lo hiciera mucho) destacó en relación a su hermano, con una gran cultura de la vida, de la naturaleza,... fue extraño encontrarse con una de esas personas con las que sabes que nunca te aburrirás si logras volver a hablar con ella.