viernes, 2 de julio de 2010

Metro de Madrid informa...

No es que esté de acuerdo con la huelga "salvaje" de los trabajadores de Metro de Madrid, pero si quiero que mi derecho a la huelga exista y si ello ha de pasar por la huelga de otros, incluso aunque me perjudique, pues me veo en la obligación moral de entenderlo y apoyarlo.

Es difícil asumir que si alguien hace una reclamación y con ello me perjudica directamente deba estar de acuerdo; claro que es difícil y no sólo eso, si no que incluso me pueden entrar ganas de mandarles a la mismísima mierda o a sitios peores pero es que con la actual ley de servicios mínimos una huelga de los trabajadores de este tipo de colectivos no se nota nada, lo máximo que puede pasar es que lleguemos 10 minutos más tarde de lo normal, pero poco más que eso, ¿es por tanto comprensible que opten por una huelga "descontrolada"?, ¿puede ser que uno de los pocos medios que tiene un trabajador sea ninguneado por otros trabajadores, acaso no ven que mañana pueden ser ellos?, no nos dejemos manipular, no seamos tan cerriles, que si los empresarios regalan algo a un trabajador se debe echar a temblar pues el regalo seguro que está envenenado.

Recordemos que normalmente existen medios de comunicación alternativos que pueden minimizar los daños que se nos puedan producir, pero es que también una gran parte de posibles usuarios del metro, que ahora prefieren quejarse, prefieren usar sus propios vehículos por no mezclarse con inmigrantes, pobres y trabajadores de todo tipo, ¡qué huele mal!, dicen, ¡qué me miran mal!, intuyen, ...

Seamos justos, un trabajador no se pone en huelga "porque si", lo hace porque cree que tiene un derecho que su patrón se niega a darle o, como en este caso, pretende quitarle.

Por otra parte, la razón última de esta huelga es que se les quiere rebajar su salario como consecuencia de una crisis que han provocado "los mercados", uso el término que más se usa actualmente pero que no deja de ser el sinónimo de "el gran capital". Vamos, que el Gran Capital decide dar un escarmiento a una serie de países (sólo Dios y ellos saben por qué) y los trabajadores pasan a ser unos insolidarios (así los han definido los periódicos de derechas), ¡por Dios!

Seamos serios, respetemos el derecho a la huelga, el que la hace pierde dinero y arriesga en gran medida su puesto de trabajo. Recobremos el derecho a la pataleta que tenemos los trabajadores pero, sobre todo, seamos conscientes de que estamos viviendo las consecuencias de las actuaciones de un grupo muy pequeño con un poder tal que es capaz de hundir países en situación económica casi normal, incluso de países que son motor de la economía mundial y ya no digamos países con economías frágiles.

Tengamos presente que la huelga, históricamente hablando, nos ha dado una serie de derechos que ahora nos permite vivir más adecuadamente y eso ha costado muchas vidas, demasiadas. Esos sacrificios han permitido que ahora nosotros conozcamos cuales son nuestros derechos.

¡No dejemos de luchar!

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