Pero con lo que realmente me he sentido a gusto ha sido con el veraneo de Daniel tras un duro curso en que ha visto cumplirse gran parte de sus deseos, aprobar segundo de Bachillerato, aprobar la Selectividad, poder acceder a la carrera
que deseaba e, inevitablemente por las fechas, acceder a la mayoría de edad; ¡qué gran día!, todos juntos.No he contado que le regalé, vale, qué le regalamos pues fue al final un trabajo en el que también intervinieron Blanca, mi hermana Pepita Reyes y una pequeña intervención de su hijo Jesús.
El regalo fueron unas piezas de ajedrez diseñadas y realizadas por mí con la ayuda inestimable de Blanca tanto en el proceso como en ideas técnicas y el pintado final de mi hermana Pepita Reyes. La verdad es que me siento orgulloso del resultado final, sobre todo al ver la emoción con que Daniel recibió su regalo tras una divertida y original gimkana que le organizó su hermano Álvaro por todo el pueblo, incluido el cementerio (hay que reseñar que tuvo que hacerlo de noche con el yuyu que suponía la búsqueda de pistas en ciertos lugares). Ciertamente fue un gran día, creo que no lo olvidará fácilmente.
De verdad ha sido un buen verano en el que, además y a la vez que preparaba el ajedrez y contrarreloj,
preparé un tablero de ajedrez hecho a base de losetas de piedras que tuve que localizar y cortar a una medida que correspondiera con el tablero de una mesa que recuperó Blanca en una de sus "cacerías de muebles". Bonito pero sucio trabajo pues la polvareda que se levantó fue de campeonato y la limpieza..., pero al final el resultado ha sido bueno y bonito.El colofón fue el de ir a montar a caballo los tres, Daniel, Álvaro y yo mismo, con la pena de que Carlos ya se había ido pues imagino que le habría gustado el paseo al lado del pantano y por los campos de olivos y encinas.

=D muy bonito... Unos artistas de pura cepa.
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